miércoles, 9 de mayo de 2012

El síndrome de Elias

En muchas ocasiones en la vida del creyente provoca es salir corriendo, dejar todo a un lado, esto debido a que no sabemos como canalizar la falta de respuesta del pueblo cristiano ante el avance significativo de la apostasía y la consecuente degradación de los principios bíblicos que la Santa Palabra de Dios consagra.


Pero este tipo de actitud no es para nada nueva, ya en el siglo I , existía una separación de la religión judía tradicional, grupo conocido como los esenios que prefirieron irse a vivir a las orillas del mar muerto antes que seguir con las prácticas del judaísmo de aquel entonces, incluso algunos estudiosos de las escrituras ubican a Juan el Bautista como parte de los esenios. Más adelante en el siglo VII los montanistas decidieron irse a las montañas para no contaminarse con las incipientes prácticas de la religión católica.


En la Biblia Elias es quien demuestre este síndrome con mayor claridad, luego de haber sido instrumento de Dios en el monte Carmelo en donde derroto a cerca de 850 profetas (450 de Baal y 400 de Jezabel); y en donde el pueblo glorificó al Señor y le prometió que seguiría sus preceptos. Pero luego de esta inmensa muestra de gloria de parte de Dios, Elias actúa cobardemente ante la amenaza de Jezabel de querer asesinarlo.


En este punto Elias huye y entra en una depresión muy profunda, en donde incluso se abstiene de ingerir alimentos, de hecho su cuadro psicológico lo lleva incluso a pedirle a Dios que le quitará la vida porque el no era mejor que sus antepasados, la respuesta del Señor es de cuidado y protección enviándole comida a través de cuervos, en medio de la más profunda depresión el Señor estuvo siempre a su lado.


El huir no sirve de absolutamente nada, además que no tiene basamento bíblico, a no ser que se este congregando en una iglesia donde se enseñe mala doctrina, en este sentido no queda otra opción, pero en el caso particular del tema es necesario abordar algunas cosas para que el sentido de Elias no prevalezca en nosotros:


1. La apostasía es inevitable: no importa lo mucho que usted se esfuerce por evitarla, la apostasía es parte del cumplimiento profético y muchos apostatarán de la fe, inclusive líderes que por fuera parecían muy firmes.
2. El mandamiento de predicar se hace no solo en condiciones favorables: Revise la historia del profeta Jeremías y verá que el pueblo hizo caso omiso a cada una de sus advertencias, inclusive se atrevieron a decirle que ellos estaban "mejor" cuando seguían a la reina del cielo, la vasta mayoría de los profetas bíblicos fueron rechazados por su mensaje.
3. Sentir desanimo no significa estar mal espiritualmente: cuando llega una situación en donde uno le dice a Dios que no puede más es algo razonable, el profeta Elias lo expresó, Jeremías también cuando le dijo al Señor que porque lo había seducido a hablar su palabra si nadie lo iba a escuchar, como seres sentimental es normal que se sienta el desanimo, lo que si no es normal es sucumbir ante el.


Recuerde que somos más que vencedores en Cristo Jesús y aunque carezcamos de fuerzas el nos dará nuevas como el Águila.

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